Isla de Formentera

Galería de imágenes de Formentera

Formentera es una pequeña isla de 83 kilómetros cuadrados, a la cual solamente se puede llegar en barco, donde se ha sabido preservar una naturaleza estrechamente ligada al mar Mediterráneo con unas playas de excepcional belleza. En verano Formentera atrae a miles de visitantes, para disfrutar de un entorno verdaderamente único.

Formentera se encuentra al sur de las Islas Baleares, a tan solo 2 millas náuticas de Ibiza, con la cual hay conexiones marítimas casi cada media hora, que en 30 minutos realizan la travesía entre el puerto de Ibiza y el de la Savina en Formentera, puerta de entrada a la isla y la primera población que encontrará el visitante. Si bien la población se encuentra bastante dispersa por toda la isla, hay otras pequeñas poblaciones como; Sant Francesc Xavier, el núcleo urbano más importante y donde se concentran la mayor parte de servicios y comercios de Formentera. Sant Ferran, donde se encuentra la conocida Fonda Pepe, un mítico local que en los años 60 fue punto de encuentro entre los hippies que habitaban Formentera. La Mola es la población más alejada de la Savina, la cual nos ofrece una imagen de la Formentera más rural, donde dos veces a la semana se celebra un interesante mercado. Es Pujols concentra la mayor parte de alojamientos turísticos, junto a la playa del mismo nombre, con un gran número de bares, restaurantes, comercios y algunos locales de ambiente nocturno.

Formentera cuenta con 20 km de playas de arena blanca y aguas cristalinas de gran belleza, casi todas preservadas en su estado natural, o con muy pocas construcciones. Al norte están la playa de Llevant y la playa de Illetes, la más concurrida de todas y donde se encuentra la mejor oferta para la práctica de deportes náuticos, como en la playa d’Es Pujols. Cala Saona es una pequeña playa preciosa, situada en la costa oeste repleta de restaurantes y chiringuitos. Al sur destaca la playa de Migjorn con 5 kilómetros de longitud, se extiende a lo largo del estrecho brazo de arena y dunas que lleva hacia el cabo de la Mola, el punto más oriental y elevado de Formentera, situado a 20 kilómetros del puerto de la Savina. Un lugar inhóspito coronado por un faro, que verdaderamente tiene su encanto.

En el extremo sur de Formentera se encuentra el cabo de Barbaria con su faro, un lugar solitario de visita obligada para contemplar la inmensidad del mar, donde las puestas de sol son un auténtico espectáculo de luces y colores. Otra interesante visita es S’Estany des Peix, una laguna con una pequeña obertura al mar, que permite la entrada de pequeñas embarcaciones y acoge a un importante número de aves. La Punta de Sa Pedrera es donde antiguamente se extraía el marés, una piedra arenosa utilizada para la construcción, que hoy en día ofrece unas formaciones de gran belleza gracias a la acción del hombre y la erosión del mar.

Al norte de Formentera se encuentra el islote d’Espalmador, con 3 kilómetros cuadrados, a tan solo 150 metros de la costa. Una distancia que si el tiempo lo permite se puede hacer nadando, o incluso caminando ya que el agua es muy poco profunda. Si bien desde el puerto de la Savina hay un barco que llega hasta allí, haciendo una pequeña parada en la playa de Illetes. El islote d’Espalmador tiene una playa, que a la vez sirve de refugio natural para las embarcaciones. También se puede visitar una antigua torre de vigilancia. Su principal atracción son los baños de fango sulfuroso, los cuales supuestamente, tienen efectos beneficiosos para la piel.

El clima de Formentera se caracteriza por unas temperaturas suaves y elevadas en verano, con escasa pluviosidad, lo que junto con la mala calidad de sus suelos dificulta la agricultura, en otras épocas base de la economía. Para conocer como era la vida de Formentera en otros tiempos, vale la pena visitar el Museo Etnológico, que acoge el carácter campesino y marinero de una isla, que ha sabido mantener sus costumbres ancestrales a lo largo de los siglos.

De la historia de Formentera llaman la atención los largos períodos en que ha estado despoblada, aunque se conservan vestigios prehistóricos, como de Ca Na Costa y otros de época romana. Lo cual contrasta con las más de 7.000 personas que habitan la isla actualmente, gracias a la bonanza económica traída por el turismo.

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